martes, 9 de noviembre de 2010

LA FABRICA DE POETAS -2ª EPOCA- Nº 65

LA FÁBRICA DE POETAS - Nº 65-
-2ª época-

revista virtual de poesía
03/11/2010

Coordina: Alejandra Menassa de Lucía






DONDE HABITA EL SILENCIO


Mudaron mis penas,
austeras y rígidas a labrantíos
en flor.
El silencio quedó amurallado
por tules en mis desnudos,
Tras de mí,
un epicentro de golondrinas
salvajes bogaban por encontrar
un nuevo hontanar.
Donde habita el silencio
se convirtió en un fúlgido
suspiro en las noches de
marejada.


Sergio García Soriano





LA SOLEDAD ES EXCUSA COTIDIANA



Quise escribir un poema

un verso

una línea

una palabra

nada

merodeo por la página en blanco

busco un comienzo

un final

mantenerme despierta

seguir de pie

sobrevivir a esta lasitud

las palabras danzan alrededor de una hoguera

embriagadas en la noche

bajo el fulgor de las estrellas.


Carmen Parra

PEQUEÑAS BALSAS ENAMORADAS
SIEMPRE A PUNTO DE NAUFRAGAR

Hoy me di cuenta que para aprender
La árida maestría de la navegación
es necesario fortalecer las ramas
que sustentan el magnífico engranaje,
la malévola existencia que nos construye
no es igual de fácil que subirse a ese
pequeño papel estrujado sobre el agua
insignificante punto en la inmensidad de proyectos.

Mañana subiré al trasatlántico por
Las escalaras que descuelgan, esas que caen
suspendidas sobre el agua para flotar
¿A dónde? os preguntáis
después de la insistencia de mi conversación
descubres que navegar es ese suave caminar
por el vacío estelar en pleno movimiento
ese amor por el susurro que acuna cada ola
mece mi cántico y de repente, es horror
y es tempestad, es verso y sabia rota y al mismo instante
el mar vuelve a ser calma y vuelve a ser divertimento
yo una coma en la navegación, sextante indiferente
preciso instrumento, analítica voz, soplo tan levemente
que mi voz es cántico absurdo en el desierto antes
de que el sonido se haga letra
es necesario que el mundo aprenda a soñar e cada pincelada.

M. Carmen García Mateos



A LA SELECCIÓN ESPAÑOLA DE FUTBOL
-Campeona del mundo 2010-

El ojo esférico captó la energía telúrica
que recorría la piel valiente y sudorosa
de los rojos guerreros del siglo veintiuno.

Piel, huesos, músculos, dando tumbos.
Vuelcos de alegría necesaria
frente al futuro cósmico
que insomne nos va esperando.

Espesando el aire de las gargantas
siniestradas
la fiebre del oro rojo
se hace ya dueña de nuestras vidas.

Rosa Puchol





NUNCA NINGÚN MORTAL AMÓ ESA LIBERTAD

“Estoy en los territorios donde la vida siempre toca fondo”
M.O.Menassa.



Hundida en la niebla de las estaciones
dejo la fuerza bruta atada a mis monstruos.
Conozco y desconozco
el cuerpo de las palabras
que tal vez mañana, serán un poema.

Las únicas lenguas que mi recuerdo ha amado
fueron como pétalos de otoños lanzados al río.
Escribo para agonizar el muerto ignorante
que impone un mundo
a la mediocridad de sus ilusiones,
para vestir de idiomas, el tacto de las pieles fugaces.

Elena Conchello.

SIN MÁS

Cuando la mañana decae
inexperta hacia el olvido
surge incorrupta y opaca
con la mirada hacia el vacío
y la voz desfigurada
una malograda calavera
con el propósito acelerado
de una ternura radiactiva
que envuelva filamentosa
el espacio neuronal
esparcido sin voluntad
por la espesura, a veces negra,
de los besos que me regalaste.
Venganzas como panes
mordisqueados por las ratas
acuden desde el implacable desasosiego
para fulminar
desde la presencia de lo opaco
el estertor vivificante
que se acuna sin decoro
sobre hombros femeninos
enterrados vivos en el pozo de hielo
construido con la fuerza de mis lágrimas
en el oscuro patio donde crecen aromas venenosos.
Desgarrada con furia por diminutas garrapatas
mi piel vuela como astro de hielo hacia lo negro
donde se juega el juego torpe de la caída sin más.

Fernando Ámez Miña

jueves, 1 de julio de 2010

LA FÁBRICA DE POETAS - Nº 64

revista virtual de poesía

30/06/2010

Coordina: Alejandra Menassa de Lucía

*Cuadros de Roberto Matta-Santiago, Chile 1911


Jazz Bande 1973

“Con la primera gota de lluvia se mata el verano”

Dicen las marmotas que cuando

llueve,

con la primera gota se mata el verano.

El verano es una bola que foguea

las almas de los viandantes,

tarda en pasar como las violetas en salir.

¡Hola, qué tal, adiós, se fue!

Siempre me quedo pensando

en mi forma de relinchar

durante la época del sol.

Saben ustedes, bañistas,

no hay nada más fácil

de agujerear que las sombras

de ustedes.

Se les deja en la playa,

que no piensen en nada,

sólo en rojas camisetas

de tormenta

y después,

cervezas, hamburguesas

y chicas con fresas.

Un poco de miedo en el pastel,

Historias truculentas e inacabadas

para poder inventar con toda tranquilidad…

se adereza con un poco de muerte, de sexo

o de tabúes varios

y ya tenemos la evasión perfecta.

¿Que de qué se evaden? No entiendo.

Ah ya…que siempre están evadidos,

que yo también, si quizá…

Me evado en mis lecturas… de mis miedos,

el periódico también puede ser un impedimento…

la mentira es la forma de la verdad.

Y la actividad diaria una bacanal de deseos

insatisfechos…

Me han convencido señores bañistas,

este año, nadie

matará mi verano,

ni las moscas, ni la lluvia, ni mi mano.

Sergio García Soriano



Star, flower, personnage, stone 1938


Permanezco suspendida en el centro de la noche

Pendiendo de una luz
despojada de los perfiles desechos de los días
permanezco suspendida en el centro de la noche
con la fuerza orbital de las estrellas
posada en una mano,
confiando en que alguna vez la dejaré caer
A equidistantes líneas del centro, vislumbro,
anodinos movimientos de ritmos ya conocidos,
armas con lágrimas de derrota
desgastadas ya, de ser usadas para lo que no sirven,
piezas de maquinaria engranadas al pasado
y alrededor de semejante escenario, como en danza tribal
seres despechados de sí mismos, hartos de sus debilidades,
fingiendo en su frialdad lo que de humanos tienen,
y viviendo con exultante júbilo el propio escándalo de su soledad.
La soberbia del viento agonizando ya
grita alertándoles
preguntando si alguna vez traicionarían el pasado,
si alguna vez conocerían el amor.
Marta Herráez González




Ocean de la nature 1990

"EN EL VÉRTIGO UNIVERSAL DE LA ARMONÍA"

Germán Pardo García

Ese estado en que todos mis sueños

se esconden en la imagen de la belleza,

y el caminar sutil y ágil, de graciosos movimientos de marquesa,

con las muñecas de helado para tus labios de vainilla,

y el corazón fragante que insiste desde la lejanía

dando sus mugidos por la sed de un mundo huérfano,

sin ley que le ampare, sin miedo que le cobije

al abrir de este a oeste sus piernas al mar.

Mi vértigo de sombras,

eres un quinqué en lo alto de un faro

que apaga su llama por el susurro del viento,

que se derrama por mis ojos sin párpados

y prende volátil cuando conecta con el cielo un rayo.

Tu imperfección de anguila,

oquedad universal,

esa es la armonía.

Susana Lorente

Xpace and the ego, detail, 1945

HAY UNA PAZ INERME DONDE NADA RESPIRA

Donde nada respira,

la infernal risotada de la muerte entreteje una victoria sostenida por los siglos,

y los gatos maúllan al olvido presente en cada grito polvoriento

del barro que construye nuestras vidas.

Y hay una paz inerme donde nada respira.

Y las palabras trenzan una savia prestada

de mármol, que la muerte, victoriosa luce,

a punto de ganar su última partida.

Y mis ojos me engañan de lágrimas preñados

¡ay! de tus ojos sedientos; mil escaramuzas

me robaron el tiempo

de las despedidas.

A unas manos inermes me recuerdan las mías,

que labraron el viento, el tiempo,

que tocaron los sexos prohibidos de las minas

que tejieron raíces hundidas en la tierra

del árbol que esculpió la eternidad perdida.

Corazones de piedra, monstruos azulados agitados de espanto,

legado de costillas, nervios descuajados, piernas ateridas

y sexos victoriosos, asilo de otras vidas.

¿Dónde viajaréis cuando nada respira? No hay huída posible.

Las entrañas del mundo acunan mi estampida

y el cielo, anhela atento la última esperanza

de los hombres que inician su viaje boca arriba.

Al sur del vientre perdido de dios

hay otra biografía de lo humano,

donde nada respira.

Virginia Valdominos