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jueves, 16 de diciembre de 2010



LA FÁBRICA DE POETAS - Nº 71-
-2ª época-

revista virtual de poesía
15/12/2010

Coordina: Alejandra Menassa de Lucía



Jean-Honoré Fragonard - La lettre d'amour



NUESTRO PRÓXIMO ENCUENTRO

A veces cuando la lagrima palpita.
Cuando el estomago se contrae, y en
la cara se forma el rictus del espanto.
Cuando el suelo desaparece bajo mis pies,
la fuerza de la palabra me eleva
por encima de la niebla, y como el vientre
de una madre, el mundo me acoge en su seno.
Así entre libros buscando palabras nuevas,
con una copa de vino,
brindo por nuestro próximo encuentro.


Carmen Parra.



SOY UN NAUFRAGO DEL TIEMPO

Móviles suplicatorias semejantes a imágenes humeantes
alojan adelantadas voces que se escuchan desde hondos
promontorios donde palidece el galáctico fulgor que extingue
nuestro naufragio.
Un mundo en llamas agita sangres convocando satélites
en la ruina congelada que se agita en diluvios otoñales
como coagulada miel adormecida en la nutriente luz dividida.

Han de surgir pulsos en las gargantas tambaleantes en la noche estrellada

La vejez delira ensartada en rayos lustrosos que danzan de rabia
sobre la agónica luz.
Un fluir de leche derrama huellas de pie descalzo alrededor de mundos
que abrazan la carne cuando las montañas encierran huesos
de vientos que dejaron se soplar.
Atento a los arañazos que enroscan pétreos delirios
la raíz de la palabra revela sus claves en mi lengua.
En benévola tierra descanso agazapado un minuto
aprisionado entre dos noches sombrías.


Fernando Ámez Miña

jueves, 13 de mayo de 2010

LA FÁBRICA DE POETAS


LA FÁBRICA DE POETAS - Nº 58-
revista virtual de poesía
12/05/2010
Coordina: Alejandra Menassa de Lucía


Cuadro: Jacek Yerka

YO SOY LA GRAN BLASFEMA

Y cuando digo blasfema,
¡blasfema!,
me arrodillo con la cabeza bien erguida,
juntas las palmas de mis manos
y maldigo en series interminables de titubeos
entre el amor y el odio.

Terca para encontrarte
anudo la mentira en mi garganta sin ahogarme
y tú, desde el cielo, entre las nubes
vivaz de pies inquietos
locuaz en la verdad,
silencioso,
más cerca del hombre que de Dios,
apuras el tiempo fraudulento
que solo existe en el deseo.

Salgo a la calle para verme partir
desde una ventana blanca,
desde una ventana iluminada por la luna
donde me veo, nocturna, para desaparecer
en un destino nombrado,
feliz y cruel.

¿Cruel?,
¿crees que dejaré de quererte aunque te sea infiel con esa otra palabra?
esa ventana, ¿es el mundo o es tu mundo?

Es el cristal con marco, pared, techo,
pero desde donde veo las estrellas,
¡huelo las estrellas!,
me como las estrellas,
me revuelco en su brillo,
y aterrizo suavemente con el viento golpeando
como un aleteo de pájaro.

La fantasía infiel cae sobre mis calles agrestes
y vuelvo a encontrarte vituperando a Jesús y a la Biblia,
renombrando a la muerte en un baile de sedas,
solo, vacío, con todo para dar,
desnudo y bello,
allí, aquí, en el mundo.


Susana Lorente Gómez



Cuadro: Yacek Yerka



CON LA PRISA DEL FUEGO.

Una experiencia sacralizada,
guarecida de las inclemencias del viento,
con la prisa del fuego,
mariposeaste mi espalda,
llegaste a la techumbre de los faros
en la neblina diaria.

Mares de amianto y
vespertinos encuentros con la sal de unos labios,

Lunas que relinchan
polvo y arena.
Navíos pétreos derramo
embalsamando tu cuerpo.

Con la prisa del fuego,
agudizo la sinfonía del universo,
Con la prisa del fuego,
Anochezco,
Grito,
Mantengo espejos derretidos
Cuál Ícaro en el cielo.

Con la prisa del fuego,
afloran lisonjeras brisas
abrumadoras,
perpetran una historia ya contada,
pergeñan aves de paso
que manidas fueron las sombras
de nuestros caballos.

Heme aquí,
acompañado,
cubierto con la alevosía
de lo iracundo, de lo demoledor,
dinamitero del pensamiento común,
adalid de las vanguardias,
espejismo de versos venideros.


Sergio García Soriano



Cuadro: Jacek Yerka

HAY SEIS HOMBRES UNO POR CADA SOL

En la soledad de lo desconocido
encuentro tu nombre pegado a mi recuerdo
me pregunto por cada mirada
por cada sueño que no llega al abismo
de la perpetuidad.
Interrogo cada una de las lágrimas caídas en
el charco de lo ausente, vacío en
el baúl de un postrimero desencuentro,
calamidad con el gusto eterno.

Cada sol es una lámpara prendida en el vacío,
un hombre a punto de naufragar
en medio de un campo de maíz.
La pequeña mancha de luz crepuscular
que mueve la inmensidad de los tiempos.

El hombre es esa pequeña imagen que
nunca llega a encontrarse.

M. Carmen García Mateos




Cuadro: Jack Yerka



NO ME CONTÉIS MÁS CUENTOS!

“Sobre mis muertos de hoy, el mundo de mañana levantará la
Primera Casa del Hombre”.
León Felipe

No me contéis más cuentos.
Mi cara en el espejo deshojado
mira a esa mujer despedazada.

Su voz pronuncia tiempos inmemorables
que continúan su viaje hacia el olvido.

Sus ojos, tras muchos ojos,
carne de cientos de años,
a miles de acres de luz,
avistan un horizonte desprevenido.

Venda sus ojos para no excusarse,
aprieta las cuerdas que rodean su cuello
y abre las piernas
para observar la escena.

Y sangra.
Sangra palabras lumínicas
atravesadas por sed y crepúsculo
por el ocaso de la tierra del hombre,
en sus manos: la primera casa.

Hoy recuerdo su nombre.
Es una mujer atada, por un cordón de oro,
a la esperanza.


Virginia Valdominos




Cuadro: Jacek Yerka

MANOS DE UN HOMBRE

Son mis manos
mi único recuerdo,
aluvión desesperado,
cañones de silencio.
Cines desiertos
apatrullan infiernos.
Mi carne
–cielo raso—
se hace estocada fugaz,
vieja historia repetida
como cadalso en la tierra.
Arrebatados eclipses
acompañan mis manos.
Escenas donde la carne
se hace fulgor de viento
huella alejada en el vértigo
de un millón de palabras.

Fernando Ámez Miña




Cuadro: Jacek Yerka


AL PIE DEL DECLIVE AMARGO


Poco a poco me iré liberando de todo, de casi todo
No del amor, más sí de su intolerancia.
M.O.Menassa


¿Quién canta cuando estás dormido?

Quizás las horas que rozan tu inmenso cuerpo de roca y oleaje
y se arremansan sobre la orilla del primer rayo de luz.
No sé cómo adentrarme hasta ti.

Te pregunto,
¿qué es el amor,
cuando somos la corteza de algún recuerdo
y no sirve la semilla del viejo tronco talado?

Abrazada a mí, tu ausencia,
tu doble sin réplica,
en la casa vacía que respira sin acritud,
ni esperanza, arrastro el habla hasta los confines.

¿Cuánto tiempo tardarás en marcharte?


Elena Conchello






RÓMPETE COMO SE ROMPE EL CRISTAL HACIENDO MÚSICA
Verso de León Felipe
Como un violín atormentado,
busco el sonido que me saque de mí.
Abrir las compuertas de mi voz,
para que mi voz se aleje de mí, todo lo posible.
M.O.Menassa
Ensordece los oídos de los débiles al bailar.
Recoge los pedazos de vida endurecidos por el paso del tiempo y moldéalos.
Limpia la sangre seca que anega los gritos de libertad
La carne de sobra, amorfa, tírala.
A los costureros del alma informa que no quieres remiendos sino
una nueva piel con la que caminar.
Que te llamen por otro nombre si es necesario.
Que todos escuchen tu música,
los chasquidos de tus huesos como el cristal,
los acordes nuevos de los que eres capaz,
rómpete sí, pero
rómpete como se rompe el cristal haciendo música.

Marta Herráez González



































miércoles, 14 de octubre de 2009

LA FABRICA DE POETAS -Nº28-

LA FÁBRICA DE POETAS - Nº28-
Revista Virtual de Poesía
14/10/2009
Coordina: Alejandra Menassa de Lucía
Henri Matisse, 1919 – Amapolas

TU LENGUA, ACERO MULTÁNIME

Aire turgente hacia la boca, trance que respiro,
ahogando en la afonía, regalando una culpa que jamás fue mía.
Muévete, acércate como un pájaro que pierde su miedo por el hambre,
entonces morir no será morir para el decir ferviente de los labios,
y te trasladarás en vuelo rasante, arcaico
donde el preludio al amparo de la saliva férrea
arrancará la lengua embestida de reina, de guerrera o de abeja.
Un guiño, dicha de tu mirada y la mía.
Pero tus manos son más fuertes, tu ímpetu más sabio,
¿cómo tus pasos llegan al paraíso, si son solo pasos de humano?.
Algo de tu amor me ennobleció en las horas de sana locura para poder el poder.
Qué haces ahora que esta rara agonía vive en tu lengua
y dibujas la posibilidad finita en la que hundo mis manos, espuma de la mar
desapareces entre la multitud de burbujas de acero, que hierven en mi boca
cada vez que siento mi cuerpo al abrazarte.

Susana Lorente Gómez


Henri Matisse, 1928 - Dos Odaliscas

PARTICULAR METAMORFOSIS

Gotas de vino caen de la última botella.
El dolor de cabeza cesó cuando sus ojos se posaron en los míos.
Todos los platos eran dulces cuando los acunaba su voz.
Nos envolvían músicas orientales, recorrían nuestra piel
Las semicorcheas afrodisíacas del limón.
¿Para qué tanto disfraz?
¿ La verdad puede ser una mentira más?
Ella yace juntó a mí.
La noche nos susurró al oído
Palabras veniales, carnales, penetrantes…
Atenea en la madrugada nos recuerda el alfabeto,
Las matemáticas, el lenguaje de tu sexo.
Sólo un olor me queda del delirio de tus cánticos,
Y una imagen demoníaca del discurso de tu escote.
Particular metamorfosis en las noches blancas.

Sergio García Soriano

Henri Matisse, 1926 - Odalisca con Pandereta (armonía en azul)

LA ESCAFANDRA DEL OLVIDO

La escafandra del olvido
Protege mis párpados inútiles
Que envueltos en agnus de oro
Sacuden sus últimas marañas a un ayer contemporáneo.
Volteo las sarcásticas encrucijadas
Y escucho los hálitos del ocaso
Mencionando tu nombre
En un sin fin de absortas expiaciones.
Ven a olvidarme en mis brazos enjutos por tu recuerdo.
Ven a perecer en un pecho que nunca te retuvo
Porque jamás supo quién eras
Ven y escupe las cenizas con la poca hiel que de ti
Queda en mi fortuita estupidez.
La escafandra del olvido jamás palidece en tu memoria.
Amordaza al viento embravecido
Cuando la idiocia acaricia mis manos
Y tú absorto en el brillar del fuego
Mueres ardiendo en los ojos lupinos del sueño.
Ven hombre aterido por la bondad.
Ven a morir en mis adentros
Que jamás supieron quién eras.

Virginia Valdominos

Henri Matisse, 1940 - Nature Morte avec Femme Endormie

“DEJA QUE MUERDA TUS ESTRELLAS”
Gonzalo Rojas

Gotas de ansiedad se adentran
en bordes de negrura
aprisionada
en el resquicio de tus ojos.
Galope aéreo que se ríe
jugando
con nuestros cuerpos imprecisos.
Deja que muerda tus estrellas,
deja que abata tus mesetas
lapidarias de nuevo.
Hagamos un surco,
un iris abierto
en la ruta del acontecimiento
donde el tiempo nos frecuente
en este destino de ola,
ya deshabitada.

Rosa Puchol


Henri Matisse, 1927-28 - Odalisca y Butaca Turca
EN EL OCASO AZUL

Decido no reconciliar mi espíritu
con los endiablados avatares
preocupado por apariencias de batallas
en el espesor de una línea hipotética
dibujada a mano alzada sobre el invisible
pedestal donde se anuncia la victoria.
Noches de queroseno en las pupilas de los sueños
Cargan sus inocencias en desaparecidos ciclones,
hieren sin costuras el zafiro acunado en mis manos.
Yo no dejaba que sus ciegas mariposas alzaran su vuelo,
enraizando para nunca jamás la puerta de cristal
tras la que se ocultaba con su espasmo de sonrisa
una promesa rebelada por antiguos caminantes.
Hay un rumor de verso que quiere hacerme creer
que aquellos dinosaurios fueron reos del señor.
Encerrado en mi pequeña cárcel repito furioso
que han de cerrarse los estrechos puentes
sobre flores de olvido que cruzan al infinito azul.
¡Apártate fiera carnosa y pestilente,
quita tu adelgazada quietud de mi mirada!
Insisto en no dejar que las cosas
se desintegren intentando el extravío,
el duro correr por los pasillos de la infancia
para no encontrar ya nada de tu presencia.
Oscuridad trenzada en los calcetines
y sortilegios de tela danzan quietas hacia la luz.
Sonríes cuando me acuerdo de aquellos tiempos,
quizás creas que volveré la cabeza hacia esos días...
Y sin embargo no me acostumbro a los días sin ti
y como una constelación en fuga decido lo imposible.
¿Qué será aquello de lo que huía cuando despertaba?
Un silencio de último linaje,
tu corbata haciendo
de las cuadernas del barco su escisión más austera.
Fernando Ámez

Henri Matisse - Odalisca con Magnolia
LA GLORIA ES HUMO

Amanece tan lejos del abismo
La bella ceja que anuncia tu mirada.
Cuelga en lo profundo de tu rostro
La suave curva que te presume
La esbelta y antagonista línea
Que separa tu rostro del rostro de lo imposible .
Tu palabra de la palabra ajena a ti
Tu con el humo de la gloria que precede a los grandes poetas
Ilustras mi decir , la vida de mis sueños
Mi existencia futura en cada verso,
Tu ser presente en cada escrito que ayer marcó el futuro
La mirada , la vida , la escucha
incluso aquel renglón es humo , vaporosa espuma entre tus manos
es el pesar donde el dolor habita el gusto de los dichosos y
los sueños ,que son tuyos, que son míos ,que son nuestros.
M.Carmen García Mateos

miércoles, 27 de mayo de 2009

LA FÁBRICA DE POETAS -Nº 17-


LA FÁBRICA DE POETAS - Nº 17-
revista virtual de poesía
27/05/2009
Coordina: Alejandra Menassa de Lucía
“Celebración” de Miguel Oscar Menassa.



UN HOMBRE PASA CON UN PAN AL HOMBRO

Con su andar de isla caribeña
menea el torso al son de la última parranda papayera.
Todavía el pantalón heredado por tres generaciones
arrastra los jirones dejando una huella indescifrable
en el recorrido tortuoso de sus pasos,
como antaño hicieron los antepasados.

Cabellera de musgo,
gesto embebido,
labios insolentes, frescos, apetecibles y furtivos,
sudor de mar,
manos de cal.

La fiesta se prolongó hasta el amanecer,
las primeras luces de la mañana iluminaron un relente reposado,
calle ungida a trompicones por el asfalto,
mezcla regurgitando aroma etílico y momentos de placer solapado.

Ese día el aire se desentumeció con los canturreos de la mañana,
y corrió un rumor de promesas
poco a poco diluidas por el calor húmedo de las almohadas.

Pasaba, con el albor del sol a la espalda,
como nadie y como otro,
lejano e impune, dueño de vida ajena,
recorriendo la cuesta en bajada con un pan al hombro,
y dejando que aquella pendiente, que aquello pendiente,
acechara el destino esquivo e incierto de su querido,
venero de cloaca, arrabal.

Susana Lorente


"Alegría de la vejez” de Miguel Oscar Menassa.



DE UN SOLO TRAGO

Levanto mi copa,

brindo por ti mujer,

por tus atardeceres rojos,

por tus noches de verde intenso,

por tu sonrisa espontánea , y el brillo de tu mirada.


Porque sí,

sin más razón que la de abrazar la vida,

por haber llegado hasta aquí,

al corazón del poema.

Carmen Parra


“Visión” de Miguel Oscar Menassa.

MORADORES DEL POLVO

Desnudas el poniente,
lo vacías de nubes, de viento y de bosques
para encontrar una certeza que no existe ya.
Buscador de palabras
resbalas
impasible
a orillas de la luz.
Te asomas a la noche
que se apoya sobre tu pecho
y te recorre
y te envuelve
y es tu propio dolor.
Buscas tu perdida languidez
entre los moradores del polvo.
Y ahora vas, traspasado difunto,
por las aguas ya desvanecidas.
Viajas hacia el esternón de tu memoria
y no percibes tu mano
detenida
sobre la inexplicable tierra.

Rosa Puchol

“Nacimiento” de Miguel Oscar Menassa.


TRAS LA TERNURA

Será la fina lluvia que envuelve tus caderas
El gris tremendo que roza tus pieles muertas
Las finas gotas de vida que golpean tus ojos
Serán las flores secas que viertes a los pies del charco.

Golpes y golpes de vida que crujen contra mis piernas abiertas
Velos carnosos que resbalan por la trenza eterna de la historia de amor plena
Cuentos sin final que avanzan día a día a la sombra de la espera.

Te amo con rodillas clavadas en la arena
Delgadamente bella la inmensidad que nos separa,
expresamente eterna, la condensación de nuestras almas.
Unión pura y perfecta, trabajo pleno de corazones fuertes
Amor furioso de caricias suaves de brotes que siempre empiezan.

Canto por ti mi alegría, por ti, por mí resuena
Elevo mi voz al vuelo de nubes blancas que en su vagar se estrellan
levanto con planta hueste de alas que se baten en despedida,
bienvenida tenue de almas que de nuevo se encuentran ensimismadas de caricias
amadas almas que rozan sus plumas de cariño inmenso.

Quiero que crezcas conmigo y sin mí en la quimera,
quiero que me hagas inmensa
nacer de tu ser unidos
cada madrugada nueva esperanza,
forjada de nuevas veredas.

Virginia Valdominos

“Más allá de los cuerpos” de Miguel Oscar Menassa.


ROTO EL SILENCIO

Me fui acostumbrando
ciegamente
al vaivén sonoro
derramado
con insistencia
sobre el pulido metal
inocente.
Un cálido rumor
de oscuros
vientos engendrados
en lo hondo
desemboca
momentáneo
sobre los ojos
cerrados
de una estrella.
Ponía en mi mano
la tierra
salvaje
de otras galaxias.
acariciaba
con ellas
la negrura última
de aquél sueño.
Pájaro
de infinito viento
cercando en su vuelo
este paisaje agrio
donde desvelo mis últimos ponientes.

Fernando Ámez

“Playa de abril” de Miguel Oscar Menassa.



Y TE CUBRIÓ LA ETERNA SOMBRA LARGA

La ceniza llueve sobre mis ojos
No me deja ver la eterna luz
Cubre mis pies en su viaje
Las rodillas son su meta
Acaricio la suavidad de su rostro
No veo la malicia de su progreso
Avanza en la suavidad de mi piel
Ya recubre los muslos de mi memoria
Embriaga con su suavidad mi pecho
Camina por el gris de los sentidos
Se estrecha, se ensancha
Cuando el color se arruga, se hace tenue el gris
Se hace tenue el rojo vivo
La sangre apenas se hace encarnada
Coagulo el alma antes de dejarte
Antes de partir, me permito decirte
Algún día cuando la rabia te abandone
Allí estaré, allí te espero.

M. Carmen García Mateos

“Floreciendo el amor” de Miguel Oscar Menassa.